Cómo empezar en crochet si nunca has tejido
El crochet comienza dominando tres puntos básicos que puedes aprender en una tarde: cadena, punto bajo y punto alto. Con solo una aguja de 4-5 mm y un ovillo de lana de color claro ya puedes practicar. El verdadero reto está en mantener la tensión uniforme del hilo y entender los patrones, habilidades que se desarrollan con la práctica constante. Te sorprenderá lo rápido que avanzas si empiezas con proyectos pequeños y concretos como posavasos o bufandas estrechas donde puedas ver tu progreso fila a fila.
Materiales básicos para empezar
Necesitas cuatro elementos esenciales que no requieren gran inversión:
- Aguja de crochet: El aluminio es mejor para principiantes por su peso y agarre. Las tallas 4 mm o 5 mm son ideales porque no son tan finas que se te escapen, ni tan gruesas que cansen la mano.
- Hilo: Un worsted o acrílico de grosor medio en colores claros. El blanco roto o beige muestran mejor los puntos que los tonos oscuros donde se pierden los detalles.
- Tijeras pequeñas de punta fina para cortar el hilo con precisión.
- Aguja lanera con ojo grande para rematar los extremos sin frustraciones.
Un error que cometí al principio fue comprar hilos caros y agujas especializadas antes de saber si realmente disfrutaría el crochet. Empieza con lo básico y amplía tu equipo según tus necesidades reales.
Los tres puntos que todo principiante debe dominar
- Punto cadena (cadeneta): Es la base de casi todos los proyectos. Practica haciendo tiras de 20-30 cadenetas hasta que el tamaño de los eslabones sea uniforme. Un truco: si tu cadena se enrosca como un resorte, estás tirando demasiado del hilo.
- Punto bajo: Trabaja sobre la cadena anterior insertando la aguja, recogiendo el hilo y pasándolo por ambos puntos en la aguja. La clave está en no apretar demasiado al cerrar el punto.
- Punto alto: Aquí introduces una lazada extra antes de insertar la aguja. Es más alto que el punto bajo y crea tejidos menos densos. Practícalo haciendo cuadrados de muestra para controlar la altura de los puntos.
Cuando enseño a amigos, noto que el error más común es sujetar el hilo con demasiada tensión. Si ves que te cuesta insertar la aguja en los puntos anteriores o que el tejido se encoge, relaja un poco los dedos.
Cómo leer patrones básicos
Los patrones usan abreviaturas estandarizadas:
- ch = cadeneta
- pb = punto bajo
- pa = punto alto
- [ ] = repeticiones
Un patrón como "6 ch, pb en la 2a ch desde el agujero, pb en cada ch (5 pb)" se desglosa así:
- Haz 6 cadenetas
- Cuenta desde la aguja y salta la primera cadeneta
- Trabaja un punto bajo en la segunda cadeneta
- Continúa con punto bajo en cada una de las cadenetas restantes
- Al final tendrás 5 puntos bajos (porque omitiste la primera cadeneta)
Al principio marca los patrones con lápiz y regla. Subraya las repeticiones y anota el conteo de puntos al terminar cada fila. Con la práctica, empezarás a visualizar las instrucciones directamente.
Cinco proyectos fáciles para practicar
- Posavasos (10x10 cm): Perfectos para practicar bordes rectos y conteo de puntos. Haz 10 cadenetas y trabaja en punto bajo hasta formar un cuadrado.
- Bufanda estrecha (20 cadenetas de ancho): Alterna filas de punto alto y bajo para notar la diferencia de textura. Si se curva hacia un lado, revisa si estás omitiendo puntos al inicio o final de las filas.
- Abrigo para vaso: Teje un cilindro en punto bajo que ajuste alrededor de un vaso. Ideal para aprender aumentos.
- Flor sencilla: Combina cadenetas y puntos altos en círculo. Sirve como broche o decoración.
- Monedero plano: Dos cuadrados unidos por tres lados. Practicarás uniones y remates.
Tres errores que arruinan tus primeros proyectos
- Tensión inconsistente: Si unas zonas quedan más apretadas que otras, el tejido se deforma. Solución: envuelve el hilo menos veces alrededor de los dedos.
- Perder el conteo: Marcadores de punto o un papel con rayitas ayudan a llevar la cuenta.
- Remates flojos: Cuando cortes el hilo, deja 15 cm para rematar y pasa la aguja lanera por varios puntos antes de cortar el sobrante.
El crochet es un viaje donde cada proyecto te deja una habilidad nueva. Lo bonito es que los errores iniciales (ese posavasos torcido o esa bufanda que parece serpiente) con el tiempo se convierten en registro de tu progreso.
*Este contenido es informativo y no reemplaza la asesoría personalizada de un experto en manualidades.*

